Hacerle hacer a un poeta lo que escribe

2005

HE DECIDIDO no marcharme.
A oscuras, adherido a la alfombra,
me pregunto qué añado
y una voz interior susurra cavernosa:
apéate, es de noche en la comarca,
ella va en busca de su rito,
de su sanjuán valpurgis,
cuadrículas de cielo plano, apuntadoras

díselo así: ni madurez, ni fruto,
por eso me iba a ir,
por no perpetuar.

Hoy todo lo resumes tú, Saturno,
pero si dios es un cangrejo
cuidará los blasones que los enamorados
graban en las encinas,
la basura de los aniversarios.
Si no lo es o si el amor no existe,
si heredamos un molde para rostros
que emergerán entre hábitos peores,
vagas analogías vegetales,
qué hago yo aquí contigo, conviviendo.

Quería irme porque mi corazón
no tiene pedigrí.
Habito una prudencia inexpresiva
y a veces cojo adrede la postura
mala para soñar
o sostenerme: un pie en tierra,
diez centímetros
bajo tierra,
y el otro dando una patada al aire.

Carlos Pardo

Hacerle hacer a un poeta lo que escribe